El biometano podría ser casi el doble de todo el gas que se extrae hoy en día.

by polariz

Italia es un país muy dependiente del gas: es la fuente de energía que más que ninguna otra sigue satisfaciendo nuestra demanda de energía primaria (con una cobertura del 36,2% en 2017), pero nos vemos obligados a importar más del 90% del exterior, utilizando combustibles fósiles y de países como Rusia, Argelia, Libia. El primer paso para poner en marcha la transición ecológica del sector y, al mismo tiempo, reducir la dependencia del extranjero es centrarse en el desarrollo de plantas de biometano, lo que -tal como se ha argumentado hoy en Bolonia por Legambiente, en una conferencia nacional sobre el tema- aporta importantes beneficios medioambientales y permite abordar uno de los retos más difíciles de la descarbonización, el de la movilidad y el transporte. Esto nos cuentan en la web de https://gasica.es/

«Italia, con 1.600 plantas de biogás, es el segundo mayor productor de biogás de Europa y el cuarto del mundo – explica Giorgio Zampetti, director general de Legambiente y miembro de nuestro think tank editorial Ecoquadro – por lo tanto, tiene un alto potencial de producción de biometano, estimado en 2.030 en 10.000 millones de metros cúbicos, de los cuales al menos ocho son de matrices agrícolas, lo que equivale a alrededor del 10% de la demanda anual actual de gas natural y a dos tercios del potencial de almacenamiento de la red nacional. Para tener un punto de referencia, 10.000 millones de metros cúbicos de gas son aproximadamente el doble de los 5.400 millones de metros cúbicos extraídos en toda Italia (principalmente de la perforación en el Adriático) durante todo el año 2018, pero en el primer caso se trata de una fuente de energía renovable y programable que permite cumplir con los objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en lugar de un combustible fósil que se quema de nuevo para liberar CO2 a la atmósfera, que de otro modo habría permanecido bajo tierra.

«Una buena planificación y la participación de los ciudadanos son, para Legambiente -destaca la asociación ambiental- la clave para el desarrollo de plantas de biometano en nuestro país, donde a partir de 2018 se podrá poner en red este combustible producido a partir de residuos municipales, residuos de alimentos, lodos de depuradora y vertederos agotados.

Sin embargo, Italia está perdiendo su apuesta por el biometano. Ya en 2014 el Mise se ha fijado unos objetivos cada vez mayores de penetración de biocarburantes avanzados en el mercado, y la aprobación del decreto de 2 de marzo de 2018 ha introducido nuevos incentivos para la producción de biometano destinados al sector del transporte, pero mientras tanto el estancamiento que se ha creado en la parte delantera de los residuos frena la emisión de permisos para construir nuevas plantas. Plantas en torno a las cuales crece una alarma social injustificada: el vicepresidente del club de Kyoto ha llegado a contar a lo largo de la Bota más de 120 casos de síndrome de Nimby contra los biodigestores, que en realidad representan herramientas perfectas para atar con un solo hilo rojo la economía circular, la lucha contra el cambio climático y la promoción de una agricultura de calidad.

Según Legambiente, estas críticas surgen, ante todo, de la ausencia de directrices para el desarrollo de plantas no sólo sostenibles sino también integradas en el territorio: por este motivo, el Cisne Verde propone una amplia campaña de información sobre lo que es el biometano «bien hecho» y la activación de procesos de participación territorial.

«Es importante que el Gobierno y las Regiones envíen señales claras e inequívocas para evitar la propagación de prejuicios e indicar cómo debe gestionarse el desarrollo de las centrales. El primer paso es la planificación espacial basada en un censo de la materia orgánica disponible. Tanto para comprender mejor el tipo de producto a explotar como para planificar el número y tamaño de las plantas, implicando tanto al mundo agrícola como al mundo de la gestión de residuos en las diferentes fases de la planificación».

Las plantas sirven, empezando por las de digestión anaeróbica y compostaje para el tratamiento de la fracción orgánica, que representa el 40,3% de la cantidad recogida con la recogida selectiva (6,6 millones de toneladas de un total de 16,4, con un incremento de alrededor del 10% en los últimos 10 años). Sin embargo, hasta la fecha no sabemos cómo gestionar estos residuos de forma sostenible, ya que el último informe del Consorcio Italiano de Compostaje (Cic) señala que las plantas de digestión anaerobia para el tratamiento de la materia orgánica reciben sólo 3 millones de toneladas, menos de la mitad de la cantidad recogida. Por este motivo, entre las prioridades señaladas por Legambiente «es imprescindible construir en cada provincia, en el centro y sur de Italia, al menos una planta de compostaje y digestión anaeróbica, con producción de biometano». El objetivo es desplegar el potencial aún latente en el territorio: «Es necesario – concluye Legambiente – que Italia indique objetivos claros y con visión de futuro tanto desde el punto de vista cuantitativo como estratégico para conseguir una cobertura del 10% del gas fósil actual con biometano.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top
Theme by Selim Alvele | Copyright 2020 Muebles Web | Powered by WordPress | 39 queries in 0,179 seconds.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies